Ser latino está de moda.
¿Pero Qué Está de Moda Entre los Latinos?
por Sofia Arango, Latinos en Pizza, el 6 de marzo, 2026
Ser latino está de moda.
No es una percepción aislada. Es un movimiento cultural que se siente en la economía, en la
gastronomía y en la manera en que el mundo mira hacia nuestra región.
Pero cuando una identidad se fortalece, la pregunta deja de ser cómo nos ven afuera y pasa a ser
más interesante:
¿Qué estamos valorando nosotros? ¿Qué está realmente de moda dentro de nuestra propia
cultura?
La pizza es un buen lugar para observar esa transformación.
Después de recorrer más de 12 países y visitar más de 50 pizzerías en Latinoamérica, puedo
decir que el cambio no es superficial. No se trata sólo de hornos más calientes o harinas
importadas. Se trata de mentalidad.
Durante mucho tiempo existió un desfase claro: el chef hablaba de fermentación; el cliente
quería una pizza que llenara.
Hoy esa brecha se está cerrando.
Cada vez más consumidores entienden la diferencia entre una pizza comestible y una pizza bien
ejecutada. Reconocen el valor de una buena masa, de ingredientes de calidad y de una cocción
precisa. Y lo más interesante: están dispuestos a pagar por ello.
Para entender hacia dónde se dirige esta evolución, decidí preguntarle directamente a quienes
están en el horno todos los días. Lo que encontré no fue una moda aislada, sino un patrón
compartido en diferentes países de la región.
La Consolidación de la Pizza Napoletana
La pizza napolitana sigue liderando la evolución del mercado latino.
Kiuwer Mansilla, asesor de pizzerías en San Cristóbal, Venezuela, lo resume así:
“La pizza napolitana sigue en tendencia y va desplazando cada vez más a la pizza estilo
americana, que tradicionalmente era la más consumida. Para este 2026 se incluirán más
ingredientes locales para darle una identidad más propia.”
Durante décadas, Latinoamérica estuvo profundamente influenciada por la pizza industrial
americana, introducida por grandes cadenas en los años 80: hornos a 250°C, procesos rápidos,
harinas de poca fuerza y perfiles más grasos.
Hoy el panorama parece ser distinto.
Juan Cárcamo, dueño de La Clásica en El Salvador, señala que las nuevas generaciones de
pizzaiolos, gracias a las redes sociales y a la formación internacional, empezaron a descubrir la
auténtica pizza italiana:
- Fermentaciones largas
- Altas hidrataciones
- Uso de biga
- Hornos que alcanzan 450-500°C
- Harinas 00, tomate San Marzano DOP, fior di latte importado
Escuelas profesionales de pizza italiana, que antes podían parecer un sueño lejano para muchos
en la región, ya tienen presencia en América Latina, formando profesionales certificados.
Su afirmación es contundente:
“En Latinoamérica ya hacemos una pizza igual o mejor que en Italia”.
Más allá de la provocación, el mensaje es claro: la región alcanzó la madurez técnica.
Técnica Tradicional e Identidad Latina.
Pero la historia no termina en la técnica.
Juan Gabriel Pérez, jefe de cocina en Posto Boston (EE.UU.), señala algo fundamental:
“Estamos utilizando ingredientes latinos como puente para conectar la técnica napolitana
con los sabores y productos de nuestra cultura”.
La influencia italiana sigue siendo referencia, pero ya no es imposición. La base técnica se
mantiene, pero cada país comienza a reinterpretarla con identidad propia.
También menciona que ingredientes que generan contrastes en los sabores, como la miel picante,
continúan siendo una tendencia sólida, mostrando cómo las influencias globales se integran
dentro de esta evolución.
Identidad Regional Fuerte: el Caso del Plátano Maduro
Wilhelm Rodríguez, de Papas Pizza en Puerto Rico, aporta una dimensión clave: la
consolidación de ingredientes autóctonos como sello cultural.
“En el estilo boricua, los plátanos maduros fritos o caramelizados se han convertido en
un ingrediente estrella. Combinados con carne molida, bacon, chorizo o contrastes
dulce-salados como miel picante, aportan identidad, equilibrio y carácter.”
Lo que comenzó en 1995 como una combinación impensable hoy forma parte del menú de
muchas pizzerías en Puerto Rico y ha cruzado fronteras hacia Nueva York, Florida, California e
incluso Italia.
Aquí la tendencia es clara: la técnica napolitana puede ser la base, pero la identidad latina es el
carácter.
Entonces, ¿Qué Augura el 2026?
Si algo revela este año es que la pizza latina ya no está en etapa de aprendizaje. Está en etapa de
consolidación e integración de una versión propia.
La técnica italiana ha sido adoptada, profesionalizada y dominada por maestros pizzeros en toda
la región. Pero lejos de diluir la identidad regional, ha servido como plataforma para
reinterpretarla.
Hoy Latinoamérica no sólo imita: genera conversación propia, compite en eventos de élite
pizzera mundial y exporta talento e ingredientes. El orgullo por la identidad latina -con sus
contrastes, diferencias, curiosidad e irreverencia, cualidades que nos caracterizan desde siempre
– abre un variopinto abanico de posibilidades en la región.
En pocas palabras, parece que ser latino también está de moda entre los latinos.
El 2026 no es un año de tendencias. Es el año en que Latinoamérica deja de copiar y empieza a
definir.


